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28.3.10

Ausencia

Dejaré que muera en mí el deseo
de amar tus ojos dulces,
porque nada te podré dar sino la pena
de verme eternamente exhausto.
No obstante, tu presencia es algo
como la luz y la vida.
Siento que en mi gesto está tu gesto
y en mi voz tu voz.
No quiero tenerte porque en mi ser
todo estará terminado.
Sólo quiero que surjas en mí
como la fe en los desesperados,
para que yo pueda llevar una gota de rocío
en esta tierra maldita
que se quedó en mi carne
como un estigma del pasado.
Me quedaré... tu te irás,
apoyarás tu rostro en otro rostro,
tus dedos enlazarán otros dedos
y te desplegarás en la madrugada,
pero no sabrás que fui yo quien te logró,
porque yo fui el amigo más íntimo de la noche,
porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche
y escuché tus palabras amorosas,
porque mis dedos enlazaron los dedos
en la niebla suspendidos en el espacio
y acerqué a mí la misteriosa esencia
de tu abandono desordenado.
Me quedaré solo como los veleros
en los puertos silenciosos.
Pero te poseeré más que nadie
porque podré irme
y todos los lamentos del mar,
del viento, del cielo, de las aves,
de las estrellas, serán tu voz presente,
tu voz ausente, tu voz sosegada.

Vinicius de Moraes
[Versión de Mariano Ramos]

26.12.09

Sola


La soledad es no poder decirla...
Cúrame del vacío.
Alejandra Pizarnik
Extracción de la piedra de la locura

26.11.09

y entonces te busqué

Me acobardó la soledad
y el miedo enorme de morir lejos de ti...
¡Qué ganas tuve de llorar
sintiendo junto a mí
la burla de la realidad!
Y el corazón me suplicó
que te buscara y que le diera tu querer...
Me lo pedía el corazón
y entonces te busqué
creyéndote mi salvación...

4.11.09

bis


"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales"
Bertolt Brecht

7.9.09

Y a veces no hay diálogo


Como tantas, la palabra "diálogo" es equívoca: hay diálogos que empiezan "¿me das fuego?", y otros "¡dame la cartera!". No es inconsecuente valorarlos de modo distinto.
F.Savater

[Disculparme con él me enfrenta a sus miserias]

3.9.09

Mirar


una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo...

la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos

1.5.09

mostly idiots









90 personas se contagian de gripe porcina y todo el mundo quiere usar barbijo. Un millón de personas tienen SIDA y nadie quiere usar preservativo.

9.4.09

el surgimiento de la política


...esta es la posibilidad del surgimiento de la política.
Creo que la política siempre surge en el momento
en que el sujeto establece un quiebre entre él y
aquello que la realidad,
que es siempre la realidad
del poder,
le propone.

J.P.Feinman, La filosofía y el barro de la historia.

A vos te lo digo. Sí a vos. Que decís que no te importa nada. Que decís que son todos iguales. Que decís que no te metés porque es inútil. Que decís “éste” país no se arregla más.
Si, a vos te hablo.
Tengo una mala noticia para darte: vos también hacés política. Cuando decís alguna de estas cosas, estás haciendo política.
Pará. No te asustés. Que no estás solo. También hacen política Tinelli, Susana, Mirta, Pergolini, Pomelo y todos los pomelos que andan dando vueltas por ahí. Claro, muchos de ellos ni siquiera lo sospechan. Otro sí, pero se hacen los nabos.
Te digo más, para que te termines de tranquilizar. Esa forma de hacer política que vos tenés es hoy ampliamente mayoritaria en la opinión pública. Se puede decir que está de moda y te permite transitar por la vida con cierta comodidad. No te vas a pelear en el cumpleaños de tu tía con la familia, ni a la salida de la facultad con otros pibes, no vas a hacer enojar a tu suegra, vas a quedar bien en el after office con las chicas. Es más: si querés reforzar tu costado seductor y no pasar por un absoluto hueco -que también mide, eh, sobre todo en las capas educadas de las clases medias altas urbanas. Sí, ser hueco, despreocupado y con un toque de cinismo es una actitud muy cool-, como te decía, si no querés dar hueco cien por ciento, podés decir que colaborás con Greenpeace en “salvemos a las ballenas”, esos animalitos tan lindos. O que donás tu vuelto en el hiper para “Felices los pobres”. Listo. Ahí tenés otro chamuyo en la onda sensible que es infalible en las mesas de Palermo Algo. Rematá con un “para qué voy a ir a votar, si siempre ganan los mismos” y te garanto que te espera una noche mágica con la rubia que sonríe mostrando un poquito la dentadura perfecta.
Pero que te quede muy claro: sos un militante político. Tu comité (iba a decir unidad básica, pero temía que salieras corriendo) son los programas de la tele. Y los debates de tus congresos partidarios son los llamados de los oyentes a las radios.
Y aunque no lo sepas, tenés un montón de candidatos. Claro, vos no los elegís ni los votás en ninguna interna, pero ellos sí te eligen a vos. Ya te expliqué por qué: porque ustedes son muchos. Entonces hay muchos políticos que hacen política hablando mal de la política para que a vos te guste lo que dicen, te sientas “representado”.
Bueno. Tengo otra mala noticia para darte: te están tomando por gil. Ni siquiera te están ofertando un plan de gobierno ni, vade retro Satán, una determinada expresión ideológica. Que va. Lo que ellos quieren es que vos los votes, si es que vas a votar, claro. Lo único bueno de esto es que, si llegaran a ganar, podrás criticarlos sin culpas, total son políticos.
Pero no quiero que te pongas mal. Por eso te voy a hacer una confesión: a veces te tengo envidia. Hay días en que siento que es todo tan inútil, tan difícil, tan cuesta arriba…Y te veo a vos, tan despreocupado y descomprometido, tan entusiasmado con lo linda que te queda la camisa nueva que te compraste, que te tengo un poco de envidia.
Igual me dura poco. En general me pasa que, si me pongo así, apago la televisión y salgo a caminar. Y miro la calle y las ventanas de los edificios. Y pienso en barrios y pueblos que pude conocer. Y pienso en las caras sufridas que allí vi. Sufridas de pobreza, de exclusión. Y también pienso en mi hija. Porque, ojo, en tren de confesiones admito que tengo mi costado egoísta: yo quiero que mi país sea más justo porque pienso en mi hija. Perdoná, no te calentés, ya sé, dije “justo” y para que sea más justo hay que hablar de política, no?
Pero pensá en esto. Apostemos al diálogo y al consenso: somos casi iguales. Vos y yo. Hacemos política.
Sólo que yo lo admito.

Autor del texto: Mendieta
Visto en Malditos Peronistas!

23.3.09

Siempre Gramsci, después de todo


Ahora o tal vez nunca

Las siguientes líneas versan sobre un tema que a la mayoría de esta sociedad le importa un pito. Aclarémoslo de entrada, porque de lo contrario habría quienes puedan pensar, con todo derecho, que el periodista perdió relación con la realidad. O por lo menos, con la realidad que le interesa a esa mayoría.

Los factores de ese desinterés son diferentes pero concurrentes. Más a muy pocos que a muchos puede ocurrírseles ubicar en un lugar privilegiado de sus inquietudes cotidianas el punto de quiénes manejan la radio y la televisión. Y si acaso es modificable. Es un tema al que pueden dedicarse quienes tienen resuelto con alguna comodidad las urgencias coyunturales. También es cierto que, para que la cuestión pudiese alcanzar algún nivel de atracción popular o clasemediera (sobre todo esto último), se necesitaría que los medios habilitasen su difusión y debate con el mismo encomio que le dedican a los profundos pensamientos de Susana Giménez, a la batalla de egos entre Riquelme y Maradona o a que sus periodistas circunspectos pongan cara de “qué nos pasa a los argentinos”, sólo por ejemplo. Y, sobre llovido mojado, hay una crisis internacional de la hostia, elecciones adelantadas, ruralistas otra vez de paro y en las rutas, rabinos que comparan a Kirchner con Nerón, curas que convocan a la pena de muerte y, en fin, un clima generalizado de expectativas desfavorables. Por tanto, el intento de someter a discusión pública el proyecto de nueva ley de comunicación audiovisual tiene tanto de loable como de destino dudoso, por fuera de algunos ámbitos muy específicos. Los multimedios, y alguno muy en particular, no quieren saber absolutamente nada de debate alguno porque, aun cuando saliesen airosos en los números parlamentarios, el sólo hecho de abrir un cotejo de ideas dejaría desnudos sus intereses corporativos. Algunos obrarán ninguneando y otros, como ya ocurrió esta semana, saldrán con los tapones de punta a decir que se trata de amordazar a la prensa y/o que, en todo caso, el momento de crispación que se vive no es lo más adecuado para discutir qué se hace con la radio y la televisión. Nadie saldrá a decirles que hace 25 años que “no es el momento”, y si sale lo ignorarán. La batalla, entonces, se dirimirá en el Congreso si es que la propuesta aterriza allí, con el enorme riesgo de que tanto legislador sensible a los generosos aportes críticos de los medios independientes termine tumbando la ley. Si en la reyerta por la 125 jugó la especulación de con qué cara volverían a sus ciudades y pueblos en caso de no acompañar al “campo”, imaginemos el frío que les correrá por la espalda de sólo pensar lo que les espera si votan en contra del interés de los emporios mediáticos. En síntesis, se sale con dos o tres goles abajo, desde el vestuario, por la enormidad de una correlación de fuerzas desfavorable, en la que se conjugan el poder de una prensa virtualmente monopólica con la flaquísima percepción social acerca de que los medios de masas son decisivos en la determinación de cómo se vive, de qué se consume, de cómo se piensa, de qué se actúa. Y todo esto, sin contar siquiera como hipotético que el oficialismo, más allá de que la propuesta está muy bien elaborada, no esté dispuesto a que la ley pueda ser usada como prenda de cambio para favores electorales.

Bajo semejante panorama hay dos probabilidades: taparse con la frazada de la cabeza a los pies porque no se advierten chances objetivas de continuar avanzando, o dar la pelea en la seguridad de que merece ser dada, porque los medios son una herramienta estratégica de cualquier construcción política que se precie de tal. El firmante no comparte que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Se lucha y se pierde tranquilamente. Pero es irrebatible que nunca se gana si jamás se lucha, y ésta es una lid que se justifica. Sería espantoso que los kioscos narcisistas de la progresía política e intelectual le sacasen el cuerpo a que, tras un cuarto de siglo, pueda derrotarse a la ley que los milicos y sus amanuenses civiles (es al revés, en realidad) nos dejaron como rémora casi invicta, como no sea por modificaciones que encima sirvieron para profundizar sus negociados de comunicación concentrada. Sería lamentable que la izquierda no comprendiese como tácticamente imprescindible el consolidar un campo de acción mucho mejor que el actual, para desarrollar un crecimiento concreto a través del manejo mediático. Sería imperdonable seguir recluidos en divagues retóricos, a la espera de la revolución proletaria universal, en lugar de aprovechar para ocupar lugares. Sería todo eso porque ratificaría que la vocación de poder se acaba en proyectos personalistas, y en acaparamiento de tribus de centros de estudiantes de la facultad, y en dar conferencias. Sería todo eso porque avalaría que lo progre y lo rebelde no sabría qué hacer con medios de comunicación propios y afines, por falta de capacitación pero, antes, por ausencia de claridad conceptual.

¿Qué carajo puede cuestionársele, con honestidad ideológica, a que dos tercios del espectro de radio y televisión puedan quedar en manos del sector público, de organizaciones sociales, de universidades, de cooperativas, de sindicatos? ¿Cómo se hace para no estar en contra de que un único permisionario tenga en la misma zona de influencia el diario, la radio, el canal abierto, el canal de cable? ¿Cómo hacemos para oponernos a que haya la posibilidad de que el fútbol no sea un gueto pago manejado por una corporación de atorrantes? ¿Qué decimos? ¿Que no hay que hacerle el juego al kirchnerismo? ¿Y qué cazzo nos tiene que importar el kirchnerismo, que al fin y al cabo no es más que una circunstancia de la disputa interburguesa, si quedan favorecidas condiciones objetivas de ocupación de espacios? Pero más que eso, en lógica de carácter transitivo: ¿entonces le hacemos el juego a Clarín, para ejemplificarlo con alguna cabeza de turco emblemática? ¿Eso vamos a hacer? ¿Vamos a detenernos para siempre en que este mismo gobierno es el que le renovó la licencia televisiva a ese grupo, y el que visteó la fusión de sus empresas de cable, y el que se dio cuenta recién ahora –como la rata en su momento– de que sale muy caro lo barato de comprar medios y periodistas como concepto de política comunicacional? Vamos: se puede reparar en eso para no comer vidrio, pero no paralizarse en eso. Porque quedar paralítico ahí es ser funcional a los intereses del sistema.

Siempre Gramsci, después de todo. Con el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad. La inteligencia da, para volver al comienzo, que esto le importa más bien a nadie. Y la voluntad es la inteligencia de que hay que aprovechar. Aun si se pierde, será mejor que haberse dedicado a masturbaciones de sectas y proyectos individualistas.


15.2.09

things to remember


Una mujer desnuda y en lo oscuro

Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.

5.12.08

hate and love, what will ruin us?



Contrary to common belief even among the educated, Huxley and Orwell did not prophesy the same thing. Orwell warns that we will be overcome by an externally imposed oppression. But in Huxley's vision, no Big Brother is required to deprive people of their autonomy, maturity and history. As he saw it, people will come to love their oppression, to adore the technologies that undo their capacities to think.

What Orwell feared were those who would ban books. What Huxley feared was that there would be no reason to ban a book, for there would be no one who wanted to read one. Orwell feared those who would deprive us of information. Huxley feared those who would give us so much that we would be reduced to passivity and egoism. Orwell feared that the truth would be concealed from us. Huxley feared the truth would be drowned in a sea of irrelevance. Orwell feared we would become a captive culture. Huxley feared we would become a trivial culture, preoccupied with some equivalent of the feelies, the orgy porgy, and the centrifugal bumblepuppy. As Huxley remarked in Brave New World Revisited, the civil libertarians and rationalists who are ever on the alert to oppose tyranny "failed to take into account man's almost infinite appetite for distractions". In 1984, Huxley added, people are controlled by inflicting pain. In Brave New World, they are controlled by inflicting pleasure. In short, Orwell feared that what we hate will ruin us. Huxley feared that what we love will ruin us.

texto visto en Rabino blog

Imágenes aquí y aquí


2.10.08

el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios



El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

30.8.08

28.8.08

de interpretaciones y la búsqueda del sentido


"Ya se sabe: por una línea razonable o una recta noticia hay leguas de insensatas cacofonías, de fárragos verbales y de incoherencias. (Yo sé de una región cerril cuyos bibliotecarios repudian la supersticiosa y vana costumbre de buscar sentido en los libros y la equiparan a la de buscarlo en los sueños o en las líneas caóticas de la mano... Admiten que los inventores de la escritura imitaron los veinticinco símbolos naturales, pero sostienen que esa aplicación es casual y que los libros nada significan en sí. Ese dictamen, ya veremos, no es del todo falaz.)"

Jorge Luis Borges, La biblioteca de Babel

23.8.08

Caleidoscopio



El día que recibí este aparato no entendí nada. Ha sido así desde entonces. Giro y giro y cada vez se ve más borroso. Y no tengo quien me explique cómo desempañarlo. Ahí atrás se adivina algo azul, redondo, no llego a distinguir si es brilloso. Me esfuerzo, pero todo es conjetura. Mi vista sigue opacada.

Hago rodar el cristal y ahora el azul y su reflejo me abruman. Es repentino: el color se expande tanto que mi ojo no puede comprender. Veo una superficie lisa, lustrada, que cobija un color con variaciones. Como olas, con un azul más intenso a veces. Estoy muy cerca, pero igual llego a adivinar una curva. Hay un horizonte. Ahí el color es todavía más profundo y no podría asegurar que sigue siendo azul.

No sé cuál es el secreto. Pero a veces, en días como hoy, creo intuirlo. No hay receta, no hay bien o mal, no hay secreto. Cerca, borroso, grande, absoluto. Cada uno puede elegir cómo ver su azul. Suena fácil así puesto, pero cuando los vas rotando, son los mismos cristales los que te confunden y te hacen creer que alguno de ellos, uno que todavía no descubriste, puede hacerte ver la Epifanía. Un azul-celeste radiante, cálido, luminoso, fresco, pleno, libre.

Caigo en la trampa. Me olvido del secreto y vuelvo a cambiar el cristal. De repente todo se oscurece. Es una oscuridad opresiva y, aunque estoy en la misma posición que antes, ahora me cuesta respirar. Abro la boca grande y pienso con cada exhalación. “¿Ves? Estás respirando, tranquila, ¡si estás respirando!”. Pero no siento que esté respirando, siento que estoy esforzándome por alcanzar un aire que está cada vez más arriba. Me agarro el pecho, vuelvo a abrir la boca, hago mucho ruido al respirar, para demostrarme con esa sonoridad que el aire está entrando y saliendo. Pero el cristal me muestra otra cosa. Veo encierro y dudo hasta de mi respiración.

Me cuesta un par de horas hasta que el secreto asoma de nuevo en mi cabeza como una posibilidad para abandonar el ahogo. Entonces vuelvo a probar. Otro cristal más. La sensación inaugural llega por los ojos, pero no me fijo en el azul. Lo primero que siento es que de repente veo. No me detengo a pensar que, en realidad, todo el tiempo estuve viendo. También cuando veía encierro.

Cuando mi respiración se calma, cuando puedo finalmente olvidarme de la obligación de respirar, el color vuelve a dibujarse ahí, a través del cristal. Esta vez el azul es casi verde y me pregunto si es un verde esmeralda o un verde podrido.

Pero no importa la respuesta, porque la pregunta encierra un truco. Podría seguir girando el aparato por meses, por años. Podría girarlo hasta que me muera, si tengo ganas. Pero lo mire como lo mire, nunca sabré lo que hay atrás de este vidrio.

Entonces vuelvo a pensar en los que pueden elegir cómo ver su azul. Y me doy cuenta de que yo todavía no puedo elegir porque primero tengo que aprender a convivir con todo lo que mis ojos ven, sabiendo que esa cosita que me parece azul, ahí atrás, es un reflejo de algo que a esta altura, tal vez, ni siquiera exista.

17.8.08

le néant


"¿Qué temía? No era temor, no era miedo. Era una nada que conocía demasiado bien. Era una completa nada y un hombre también era nada. Era sólo eso y todo lo que se necesitaba era luz y una cierta limpieza y orden. Algunos vivieron en eso y nunca lo sintieron pero él sabía que todo eso era nada y pues nada y nada y pues nada. Nada nuestra que estás en nada, nada sea tu nombre nada tu reino nada tu voluntad así en nada como en nada. Danos este nada nuestro pan de cada nada y nada nuestros nada como también nosotros nada a nuestros nada y no nos nada en la nada mas líbranos de nada; pues nada. Ave nada llena de nada, nada está contigo. Sonrió y estaba frente a una barra con una cafetera a presión brillante.

-¿Qué le sirvo?- preguntó el barman.

-Nada."

16.8.08

Si a usted le interesa...


...la política,
...el periodismo,
...el peronismo,
...la retórica,
...la discusión ideológica,
...la construcción de un texto argumentativo,
...o todas las anteriores
no deje de pasar por aquí
después no diga que no le avisé

18.7.08

Gramsci, claro!


"(...) Argentina, dice el G8, debe ser un país productor de alimentos. Entonces Buzzi, Duhalde, Sociedad Rural, De Angeli, Clarín y toda esa corporación hacen el trabajo de construir una hegemonía que responda a esos intereses.
Recordemos la definición de hegemonía de Gramsci: es hegemonía cuando una clase o fracción de una clase logra convencer al resto de las clases o fracciones de clase que sus intereses particulares son los intereses generales. Hoy "el campo" está logrando hacernos creer que "ellos" "somos todos". Están disputando la hegemonía, avanzando cada día con los medios que hacen el trabajo de articulación y organización que los partidos políticos de la oposición no logra. Una parte del pejotismo responderá a ellos. Ya lo está haciendo (...)"
de un texto atribuido a Martín Piqué que circula por mail