15.3.07

"Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar"

Volví y resulta que la vida sigue igual. Igual, pero distinta. Ahora mis ojos relativizan todo y durante las primeras horas me asombraban situaciones que antes eran rutinarias. Poner una taza en el microondas, tener una almohada que se entiende perfectamente con mi cuello, pagar con pesos argentinos, conocer los lugares, los caminos, lavar ropa en el lavarropas.
Volví y resulta que parece que nunca me fui. Como si hubiera visto a todos ayer, como si este lugar se hubiese quedado quietito por un momento. O como si yo hubiese caminado demasiado rápido en este último tiempo.
Volví y me entristece no seguir ahí afuera, conociendo mundo.
Volví y estoy asustada de que el sol sea incapaz de curar las heridas de la ciudad y de que el corazón se acostumbre a olvidar.

Volví y resulta que tengo meno certezas que antes. Pero ahora abrazo a mis preguntas con alegría. Sé que son las que me hacen mover.
Volví y resulta que no veo la hora de irme.

1 comentario:

Paula dijo...

Habemus varius que nos queremos volver a ir.
Y que nos preguntamos cómo es posible que el mundo sea tan, tan, tan grande.